Lamentablemente para muchos y no tanto para otros, no aceptamos
que nos clasifiquen ni como opositores y mucho menos como aliados de la
administración, los periodistas estamos en la obligación de informar lo que
pasa o lo que va a pasar y que afecte o
pueda afectar para bien o para mal, el diario vivir de la comunidad a la cual
nos debemos, por eso no somos o no debemos ser ni amigos, ni enemigos de los
funcionarios públicos.
No estamos a la caza permanente de malas noticias o errores de la
administración, ni de ningún órgano público municipal, pues cada acto que
ejecute el burgomaestre y sus colaboradores es un hecho que merece nuestra atención
por que esos actos tienen que ver plenamente con la inversión de los recursos públicos
y por ende con el futuro de nuestro municipio, gracias a nuestra independencia
y experiencia podemos expresar sin temor alguno a través de esta columna
nuestro punto de vista y posición, sobre algunas decisiones asumidas por la
administración municipal, antes, durante y después de ser tomadas y gracias a
Dios siempre hemos sido críticos de los actos públicos de los funcionarios públicos,
sin tocar jamás su persona ni su vida privada.
Pero también es cierto que siempre hemos estado atentos a las
noticias institucionales que lógicamente generan la administración municipal y
todas sus dependencias, por que por encima de cualquier cosa, nuestra misión es
informar a la comunidad sobre el diario que hacer del municipio y sus
autoridades e incluso aquellas opiniones de quienes no están de acuerdo o
desmienten cualquier noticia oficial, como muchas veces ha sucedido ya.
Los periodistas simplemente somos eso. Periodistas cuya único compromiso es con la verdad. Así
nuestra verdad no sea la verdad de otros o no al menos la que quieren dar a
conocer o entender. La verdad que buscamos los periodistas
sencillamente es aquella que se ajuste a
la ley, a los compromisos de campaña y a los intereses de la comunidad.
Todo esto realmente no creo que nos haga enemigos de nadie. Si
analizan bien de pronto hasta somos más amigos que muchos de los que rodean a
los funcionarios y que con sus adulaciones no les permiten ver sus errores y los alejan de la posibilidad de ser mejores trabajadores públicos. Los periodistas
no tenemos la verdad absoluta, pero sí poseemos la neutralidad y la
independencia suficiente para enterar a la comunidad de las decisiones de sus
autoridades y las posibles consecuencias, así como las buenas acciones y sus
beneficios. Eso en verdad nos hace ni opositores ni aliados. Simplemente
periodistas.
Alex Miranda Ch
Periodista